Cápsulas de café: residuos de aluminio, contaminación medioambiental y mucho más

¿Hasta dónde hemos llegado para que la gente se sienta tan ofendida por mi lema «Si bebes café de cápsulas, has perdido el control de tu vida» que tenga que escribir páginas despotricando e insultando?

Vista general de cápsulas de café

¿Hasta dónde hemos llegado para que la gente se sienta tan ofendida por mi lema «Si bebes café de cápsulas, has perdido el control de tu vida» que tenga que escribir páginas despotricando e insultando?

¿Hasta dónde hemos llegado para que el Club Nespresso defienda el principio de preparación de una bebida (¡!) como si yo acabara de cuestionar la paternidad de sus hijos?

Y, sobre todo: ¿hasta dónde hemos llegado para que un concepto como la cafetera de cápsulas exista?

Sugiero que todos los fans de Nespresso salgan ahora mismo a la calle y respiren hondo antes de seguir leyendo. Y es que he sentido una gran necesidad de actualizar mi artículo original sobre las cápsulas de café.

¿Por qué? Porque todavía no me entra en la cabeza cómo alguien puede justificar, ante sí mismo y de cara al futuro, unas caras miniporciones de café en cápsulas de aluminio.

Lo sé, argumentos hay de sobra.

«¡Por la mañana no tengo tiempo para hacer café!»

¡Anda ya! ¡Pero si hasta las cafeteras de goteo más baratas que hay en la actualidad vienen con temporizador! Y las cafeteras superautomáticas se pueden preprogramar por app y son capaces incluso de preparar latte macchiato.

«¡Pero el café está tan rico!»

Arne disfruta de un latte macchiato

Claaaaaro, eso es lo principal. ¡A la mierda el impacto medioambiental o las montañas de basura!

«¡No es tan caro como dicen!»

Sí, lo es.

«Los otros métodos de preparación no es que sean tampoco muy ecológicos.»

En parte, es cierto. Por eso debemos cambiar nuestra actitud fundamental. El café no es un alimento básico, es un producto de lujo.

«Eres un arrogante y un estúpido bloguero.»

Bla, bla, bla.

Puedes decirme todo lo que quieras. Tienes total libertad. Pero si en 2021 todavía tienes una cafetera de cápsulas en la cocina, deberías revisar tus creencias urgentemente.

En este artículo voy a darte un golpe de realidad, poniendo a tu disposición las cifras más actualizadas, así como argumentos convincentes sobre por qué deberías olvidarte de las cápsulas de café. Para siempre.

Consumo de café (en Alemania): mucha cafeína y, aun así, mucha apatía

Para poner toda esta moda de las cápsulas en perspectiva, primero debemos echar un vistazo al mercado del café. Y es ahí donde encontramos un gran problema: aunque el precio de mercado del café verde lleva años bajando, los costes de tueste, marketing y toda la logística que supone llevar los granos de café del arbusto a la taza han aumentado.

Cerezas de café maduras en las manos del caficultor

Al mismo tiempo, el consumo de café también está aumentando en todo el mundo. Pero, por desgracia, solo tímidamente.

Según el informe sobre el café de 2019 (solo disponible en alemán) de Tchibo, marca líder del mercado de café en Alemania, y de brand eins, la principal revista empresarial de Alemania, el consumo aumentó solo un 2,2 % de 2015 a 2018. En comparación, solo el consumo de agua mineral en Alemania aumentó un 5,3 % en un año, según el Centro Alemán de Información sobre el Agua Mineral (Informationszentrale Deutsches Mineralwasser).

Esto plantea a los fabricantes una tarea difícil: tienen que luchar por un número de clientes muy poco variable en un segmento de mercado poco activo. No obstante, no hay forma de diferenciar el producto. El café es siempre café.

Sí, lo son. La extracción de aluminio produce lodo rojo tóxico, que ya no se puede seguir procesando ni se puede descomponer. La extracción de la bauxita, un mineral, conduce a la deforestación. Cada año se genera una montaña de basura de aluminio de unas 5000 toneladas, que tarda hasta 200 años en descomponerse. Y todo ello a causa de envases completamente innecesarios para un sistema de preparación que no tiene razón de ser.

Para reciclar el aluminio es necesario un proceso complejo de separación y análisis, ya que no todas las aleaciones tienen el mismo valor ni el mismo proceso de manipulación. Las cápsulas de aluminio deben desecharse correctamente en el contenedor de reciclaje o en el contenedor amarillo.

Dependiendo de la marca, el precio del café decápsulas es de hasta cinco veces más alto que el precio del café en grano. Las cápsulas de café siempre parece «barato» proque hay poca o ninguna información sobre su origen o sobre la situación de los caficultores.

Entonces, ¿cómo diferenciarse de la competencia? ¿Marketing e imagen?

Sorprendentemente, a los consumidores de café esto ni les va ni les viene. Las variedades les importan poco, mientras que el precio es el factor más importante. El cliente está acostumbrado a comprar su café X en el supermercado Y a un precio Z en oferta, así que las marcas de la competencia no deben costar mucho más.

Vista general de diversas marcas de café de supermercado

Sin embargo, la espiral de precios solo puede acabar frenándose. Así que tiene que haber una manera de vender café en un nuevo contexto que sea tan atractivo que incluso los precios más caros del café no sean un problema.

¡Tacháááán!: ¡aquí es donde entran en juego las cápsulas de café!

El factor Clooney: una lección en términos de maximización de beneficios

Los problemas del mercado del café no son nuevos. Por eso, Nespresso, una filial de Nestlé, tuvo una ingeniosa idea en 1986: rellenaremos —con el café que normalmente comercializamos en paquete— unas minicápsulas, a las que una máquina especial les inyectará agua con un poco de presión.

Con ello, prometemos «hacer posible que todo el mundo pueda preparar la taza de expreso perfecta», igual que un barista profesional.

Preparando café con una cafetera de cápsulas

Pero mientras el barista puede trastear, nuestros clientes solo tendrán que meter una cápsula y pulsar un botón. Y, como eso mola tanto, podemos vender cada cápsula por unas cinco veces el precio normal del café. Incluso descafeinado.

¡G-E-N-I-A-L!

La cafetera de cápsulas no es el verdadero generador de ingresos. Es solo el vehículo para la venta continua de cápsulas.

Esta estrategia, llamada vendor lock-in en inglés o dependencia del proveedor en español, es un truco habitual en los negocios: vender la máquina lo más barata posible, pero los accesorios necesarios lo más caro posible. Esto te sonará de las impresoras. Como inicialmente no había alternativas equivalentes, en ese momento las ventas estaban aseguradas.

No obstante, solo con eso Nespresso no habría podido desatar una revolución ni hacerle la competencia al expreso.

Qué bien que exista George Clooney.

Aunque este sex symbol de ojos marrones solo sea un mero embajador de la marca, ha marcado de forma decisiva la imagen de Nespresso: lujo, exclusividad, placer, hombre de mundo, un poco de Italia (pero no demasiado) y darse muchos caprichos.

¿Cómo iba Clooney a colocar un filtro en una cafetera Melitta y añadir café con una cuchara? ¡Ni de coña! Lo suyo es elegir una cápsula de café con un diseño bonito —a ser posible, a juego con los gemelos—, apretar un botón y, después de darle un sorbo, seducir a la chica del vestido ajustado.

Esta fantasía de lujo se vio alimentada por el hecho de que las cápsulas Nespresso no se encontraban en los hipermercados de las afueras, sino que se comercializaban en sus propias boutiques, a lo largo y ancho de nuestro país, decoradas con ornamentos hechos con cápsulas.

El barista Arne posa con cafeteras expreso pequeñas

Por supuesto, subliminalmente, también ha influido la tendencia hacia los hogares unipersonales y que, así, parece que no vale la pena hacerte una cafetera para ti solo. Las cafeteras con portafiltro no eran una alternativa porque eran demasiado complicadas, caras y laboriosas.

El hombre poderoso de hoy en día no tiene tiempo para cocinar, ¡debe ganar dinero, comprar coches y seducir a las chicas!

En cualquier caso, gracias al expreso hecho con la Nespresso se produjo un cambio de paradigma completamente absurdo: el café se convirtió de repente en un lujo. Pero no porque el café en sí mismo fuera percibido como un producto de lujo, ¡sino por todo lo que lo rodeaba!

Nada de esto es, en sí mismo, objetable. No me importa de dónde saca la gente su sentido del lujo. No es de mi incumbencia en qué gastan su dinero. Sin embargo, lo que nos incumbe son las consecuencias para todos.

JDT, medio ambiente: toneladas de locura de aluminio

El aluminio tarda entre 80 y 200 años en descomponerse. Se fabrica con bauxita, un mineral que se encuentra en los trópicos. Para llegar a los yacimientos, se talan miles de metros cuadrados de selva tropical.

Cuando se extrae el aluminio de la bauxita se produce un residuo, el lodo rojo, que ya no se puede seguir procesando y tiene que ir a algún sitio. Los vertederos y los lagos son los lugares de vertido más extendidos. Una vez allí, el lodo rojo destruye inmediatamente todo lo que antes estaba vivo.

Si quieres saber más al respecto, puedes leer los estudios de caso sobre los impactos ambientales y sociales de la extracción de bauxita y la producción de aluminio en Pará, Brasil (solo disponible en alemán), realizados por la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente (Umweltbundesamt).

«¿Y qué me importa a mí un charco de lodo en la selva?»

Se necesitan unos 14 kilovatios/hora de energía para extraer un kilo de aluminio. Un hogar alemán medio consume unos 10 kilovatios hora al día (y eso es incluyéndolo absolutamente todo).

«¡¿Y qué?!»

Cada cápsula de café está compuesta por un gramo de aluminio aproximadamente.

«¡Eso no es nada!»

Supongamos que tomas dos cápsulas de café al día, siete días a la semana. Esto supone 14 gramos de residuos a la semana y 728 gramos al año.

«¡No es para tanto!»

Solo en Alemania, el consumo de cápsulas ascendió a unos 3500 millones de cápsulas en 2018, según estimaciones de la Asociación Alemana para la Protección del Medio Ambiente (Deutsche Umwelthilfe). Eso son 350 toneladas de residuos. También se calcula que el volumen total anual de residuos de cápsulas es de unas 5000 toneladas. Y todo eso por culpa de un artefacto de cocina inútil.

El aluminio de las cápsulas de café es nocivo para el medio ambiente

¿Ya empiezas a tener remordimientos de conciencia?

Por desgracia, todavía hoy se usan bolsas de aluminio para otros métodos de preparación de café. He estado investigando un poco y una bolsa de aluminio típica para un paquete de café de 500 gramos pesa unos 15 gramos.

Esto es horrible y, por ello, muchos tostadores decentes se aseguran de utilizar bolsas sin aluminio para su café en grano. Pero aun con bolsas de aluminio, es raro que te acabes un paquete entero en un día.

Si tomamos el nivel de llenado medio de una cápsula Nespresso (aprox. cinco gramos de café molido por cápsula) y utilizamos esa misma cantidad para nuestra preparación, la bolsa de aluminio tardará unos 50 días en vaciarse. Eso representaría una montaña de residuos de aluminio anual de 109,5 gramos.

«¡Pero yo reciclo las cápsulas!»

El aluminio y el reciclaje son temas candentes. Es cierto que los índices de recuperación y reciclaje del aluminio son muy elevados (superan el 90 %, dependiendo de la fuente estadística), pero esto solo se aplica a determinados sectores. Y solo para ciertas aleaciones.

No todo el aluminio es igual. Y, para que el metal se recicle correctamente, hay que separarlo con cuidado de otros materiales reciclables. Además, debido a las diferentes aleaciones, no todos los envases de aluminio pueden tratarse de la misma manera, sino que primero hay que analizarlos.

No obstante, según la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente, el aluminio reciclado ahorra hasta un 95 % de energía en comparación con la energía utilizada en la producción de aluminio nuevo.

Si realmente eliminas y reciclas tus cápsulas como toca, estarás dando un verdadero ejemplo. Pero que levante la mano quien se haya limitado a tirar una cápsula al contenedor gris (basura normal) en los últimos siete días. Y, en segundo lugar, ¿no sería estupendo que no tuviéramos que reciclar algo que en realidad no necesitamos?

Por cierto, soy consciente de que también hay cápsulas de plástico. Podríamos empezar el debate sobre los envases de plástico innecesarios ahora mismo. El resultado está claro, ¿no?

¿Sigues sin notar una pizca de remordimientos?

Entonces, hablemos de dinero.

Cuánto vale realmente el café que hay en la cápsula Nespresso

Los amantes incondicionales del café de cápsulas no quieren oírlo, pero cada vez que pulsan el botón de su estupendísima máquina están tirando el dinero a la basura. Mucho dinero.

Una cápsula original del tipo que sea cuesta 0,39 euros por unidad en la tienda online de Nespresso. Según la empresa, son 6,84 euros por cada 100 gramos. Voy a poner ese precio en perspectiva: ¡eso hace un total de 68,40 euros el kilo!

O, para que te quede más claro: si lo comparamos con un paquete de medio kilo de café de supermercado, que en oferta puede costar 3,50 euros, aquí estarías pagando 34,20 euros por la misma cantidad.

¡Ni siquiera cuestan tanto cafés excelentes como Single Origins o Microlots, que proceden de una verdadera empresa tostadora! El precio medio del café en grano de calidad que sigue a rajatabla las normas de transparencia es de unos 30 a 40 euros por kilo.

Granos de café robusta Happy Coffee

Este disparatado cálculo no mejora tampoco al analizar los precios de proveedores populares de cápsulas de bajo coste. Las cápsulas Caffitaly cuestan 35 euros por kilo, y la versión compatible de la marca St. Remio ronda los 24,90 euros el kilo.

Aunque estos precios sean más favorables, estás pagando por un café que no sabes de dónde viene ni en qué condiciones se produce.

He elegido la cápsula Nespresso Ispirazione Palermo Kazaar completamente al azar. En el sitio web, en el apartado «Origen» dice lo siguiente: «Un Conillon Robusta de Brasil, secado de forma natural al sol especialmente para Nespresso…». Ajá… Claro, claro.

Nespresso en apuros: ¿es lo que llaman «dormirse en los laureles»?

Cuando un sistema exclusivo —en el que el lujo es un factor esencial— deja de ser exclusivo de repente, el sistema tiene un problema. Nespresso fue la única reina del mercado durante mucho tiempo, pero hoy en día puedes comprar cápsulas de café en cualquier parte, incluidas las marcas blancas de Mercadona, Consum, Carrefour, Alcampo, Aldi, Lidl e incluso Starbucks. Algunas cápsulas tienen su propio sistema, como es el caso de Tassimo, Lavazza o Illy. En el caso de Dolce Gusto, Nespresso ha acabado teniendo la propia competencia dentro de casa.

Además, han surgido ideas y sistemas alternativos de café en porciones: monodosis de Senseo y cía. como una variante más ecológica (porque son compostables), diferentes tamaños de cápsulas, cápsulas recargables, etc.

Y como toda esta variedad de cápsulas se podían adquirir por mucho menos que las de Nespresso en el supermercado de la esquina, ya no tenía ningún sentido peregrinar a la boutique de Madrid o Barcelona.

Además, los clientes acabaron dándose cuenta de lo tediosas que son las cápsulas de café.

Cafetera superautomática Jura Z8: Arne se toma un expreso

Y es que solo se puede extraer una cantidad mínima de café de cada una y, además, casi no hay opciones para variar. Por lo tanto, el triunfo de las cafeteras superautomáticas fue también, en cierta medida, a consecuencia de que la gente estaba cansada de las cápsulas. Todas las pruebas de las cafeteras superautomáticas demuestran que esta categoría de máquinas ofrece más prestaciones por menos dinero. Incluso utilizando los mejores granos de café y los más caros.

Fomentando una imagen ecológica con cápsulas de café: una breve introducción

Es un avance que ahora existan cápsulas de café compostables y cápsulas de café reutilizables. Incluso en Nespresso, Tassimo y cía.

Permíteme que te agüe un poquito la fiesta: las cápsulas biodegradables de plástico compostable no pueden tirarse al contenedor de residuos orgánicos, ya que no se descomponen adecuadamente y ponen en peligro la calidad del compost, como ha investigado la Asociación Alemana para la Protección del Medio Ambiente.

A este respecto, las cápsulas recargables tienen más sentido.

Lo único es que, ¿no te parece que cada vez está quedando más claro que este método de preparación no tiene ni pies ni cabeza?

¿Cómo lo haces? ¿Mueles el café (si es así, ¿qué grado de molienda utilizas?) o simplemente metes cucharadas de café de supermercado o incluso de Nescafé? ¿Y el resultado es igual de bueno que con la cápsula original de aluminio?

Las opciones recargables son, a fin de cuentas, una solución a un problema que nadie debería tener. Te recomiendo que eches un vistazo a las cafeteras superautomáticas. O incluso a las cafeteras con portafiltro para principiantes.

Zubereitungsmethoden Kaffee Ubersicht mit Barista Arne

Por último, llegamos a un argumento que los amantes de las cápsulas defienden a capa y espada: otros métodos de preparación de café también consumen mucha energía, los propios granos de café también tienen su impacto medioambiental, bla bla bla.

¡SÍ! ¡E-X-A-C-T-O!

De una vez por todas, ¡deja de pensar que el café es un derecho básico!

El café es un maldito producto de lujo que no debemos consumir en masa, ¡sino con moderación!

Primer plano de un expreso recién hecho

Entonces, sabiendo que el café no es que sea precisamente muy respetuoso con el medio ambiente, ¿por qué hacer la montaña de basura más grande añadiendo las jodidas cápsulas? ¿Sin ninguna obligación o razón comprensible?

Respira hondo. Recupera el control. Cálmate.

Desde luego, nunca voy a ser un defensor de las cápsulas, pero estaré encantado de seguir debatiendo este tema contigo en los comentarios. ¡Nos vemos abajo!

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